huellas de Flandes

  Tablas hispanoflamencas del retablo de San Esteban de Los Balbases


Las doce tablas, realizadas entre 1490 y 1495, fueron dedicadas a la vida y muerte de San Esteban, el primer mártir de la Iglesia. Para la composición del argumento los artistas siguieron el relato recogido en la Leyenda Dorada, de Santiago de la Vorágine, la principal fuente iconográfica durante la Baja Edad Media.

De este modo aparece representada la disputa de San Esteban ante los Doctores de la Ley, su detención posterior, el entierro y la recuperación del cuerpo y las vicisitudes por las que pasaron sus reliquias cuatrocientos años después. El conjunto, de gran refinamiento y delicadeza, responde a las características esenciales de la escuela hispanoflamenca: realismo, estilización, precisión en el detalle, palidez en las encarnaduras, perfilado de labios y ojos y gusto por la suntuosidad. Los adornos de joyería, los brocados, las coronas y cetros dotan de gran aparato cada escena. Los espacios, las personas y sus actitudes responden a la moda burguesa y cortesana del siglo XV, por la que asoman, todavía tímidas, algunas de las novedades que el primer renacimiento introdujo.

La autoría de la mayoría de las tablas se debe al Maestro de Los Balbases, junto al cual se han identificado, al menos, dos artistas más: un desconocido colaborador suyo y el Maestro del Salomón de Frómista.

La personalidad del Maestro de Los Balbases, uno de los de mayor calidad de cuantos trabajaron en el foco artístico burgalés, no ha podido ser aún desvelada. Su pintura se mueve en la órbita de Van Eyck, Bouts, escuela de Tournei y Memling, lo que sugiere bien una formación nórdica, propia de un artista extranjero radicado en Castilla, o bien un pintor español buen conocedor de la pintura flamenca.

Al Maestro de Los Balbases se le atribuyen también otras obras de gran importancia en la región: el retablo de San Andrés de Presencio; el retablo de la iglesia de Santa María de Frómista (junto con el Maestro del Salomón); las tablas del gran Armario de las Reliquias, en la Catedral de Burgos (con Alonso de Sedano); la gran tabla del Juicio Final en la iglesia de San Nicolás de Burgos; el retablo desaparecido de Santo Tomás, en la iglesia del mismo nombre de Covarrubias (del que sólo se conservan dos escenas) y algunas pinturas para la Cartuja de Miraflores.


Colaboran: Arzobispado de Burgos Cabildo Metropolitano Parroquia de San Esteban de los Balbases Patrocinan: cajacírculo Caja de Burgos